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«Una historia de poetas y amores, de guerra y literatura».
Entrevista: Susana Alfonso / Fotos: Jeosm@
¿Cómo surge esta novela? ¿Qué te hizo elegir la figura de Federico García Lorca para construir el argumento?
Es una novela que viene a mí. Me llama un buen amigo editor y me dice: has de saber que el abuelo de mi mujer mató a Lorca. Me quedé estupefacto. Ese hombre resultó ser el capitán Nestares, responsable de la colonia donde fue fusilado Lorca. Rápidamente me puso en contacto con su familia política, que me empiezan a contar esos últimos días del poeta. Ahí arranca todo.
¿Qué te interesaba resaltar en esta historia?
Yo creo que toda novela tiene una tesis que la sustenta. En este caso, más allá de personajes y escenarios, la tesis que sostengo es que el arte y la cultura están por encima de cualquier contexto político. No en vano, los personajes de esta novela sobreviven gracias a la cultura, da igual si un poema de Cernuda o una corchea de Debussy.
¿Cuáles son los hilos argumentales y por qué decides utilizar dos períodos históricos distintos para estructurarla?
Por un lado, están esos años 30 repletos de cultura, con Ortegas y Unamunos, Lorcas y Picassos, Sinsombreros y Buñueles. Y, por otro, esa posguerra gris y sórdida, de silencio y vergüenza. Los personajes se ven involucrados en ambos contextos culturales, resaltando las diferencias artísticas entre uno y otro.
José María Nestares: «…me interesa por el dilema moral al que tuvo que hacer frente».
¿Cómo te planteas el personaje del capitán José María Nestares del que parece surgir el título?
Es un personaje que me interesa por el dilema moral al que tuvo que hacer frente. Se levantó contra un régimen democrático, a ojos de la historia es el malo, pero a posteriori salvó a decenas de amigos republicanos de la muerte. Por un lado, los suyos ganan la guerra, pero por otro ve cómo fusilan a gente de su generación, como Lorca, en las narices, costándole además el prestigio y la reputación. Son esas contradicciones éticas las que me interesan de él.
¿Encontramos en la novela alguna tendencia política?
Si acaso, una firme voluntad de alcanzar un consenso, cuando menos, similar al de la Transición. España es un país que sabe entenderse cuando quiere.
¿Qué importancia tienen y cuáles son los escenarios que has utilizado para contar la trama?
Principalmente Granada y Madrid. Aunque es la primera la que le da todo el vuelo a la novela, en la medida en que ejerce como motor de los pasos de Lorca. Granada está siempre presente en la obra y en la vida de Federico. Se percibe, latente. De hecho, paradójicamente, su pasión por Granada le lleva a la muerte, pues de haber permanecido en Madrid aquel julio del 36 se había salvado.
«… el arte y la cultura están por encima de cualquier contexto político».
¿Qué temas destacarías de en Yo no maté a Federico?
La concordia como fin último de toda sociedad.
¿Cómo venderías esta novela al posible lector?
Difícil con Youtubes y Twitches por ahí rondando, pero, en fin, es una historia de poetas y amores, de guerra y literatura. Por si alguien la quiere.
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