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Un thriller sobre robos imposibles y la búsqueda de la identidad donde el ritmo frenético conquista al lector.
Entrevista: Susana Alfonso / Fotos: Ricardo Pérez
¿Cuál es la chispa detonante de La ladrona de huesos?
Mi experiencia como estudiante en Santiago, cuando usaba la Catedral como atajo improvisado para escapar de la lluvia invernal. Allí, muy temprano en la mañana, cuando estaba a solas, con todo el templo vacío a mi alrededor, fantaseaba con qué pasaría si decidiese llevarme algo. Ese recuerdo (y el posterior robo del Códice Calixtino) volvieron a mí con este doble año jacobeo…, y de ahí salió todo.
¿Los fantasmas del pasado siempre vuelven?
Nunca se van. A veces conseguimos arrinconarlos en un cuarto oscuro, pero siempre acaban saliendo.
«… un escenario es, en el fondo, un personaje más de la historia, si lo sabes tratar bien».
¿Se puede afrontar el presente sin superar el pasado?
El presente de cada uno solo se entiende en relación a su pasado. Somos la suma de todas nuestras experiencias. Nuestro pasado hace nuestro presente.
Tu Galicia natal, Rusia y México son los espacios principales de esta novela. ¿Qué importancia le das a los escenarios? ¿Visitas cada lugar en el que desarrollas la acción de tus historias?
Procuro recorrer en persona todos los escenarios de mis novelas. Para mí es fundamental, porque siempre he pensado que un escenario es, en el fondo, un personaje más de la historia, si lo sabes tratar bien.
«Cuanta más técnica narrativa vas adquiriendo con el paso del tiempo, más complejo y más fácil, a la vez, se vuelve el proceso creativo».
¿Qué es más importante para ti a la hora de escribir una novela, la historia que cuentas o cómo la cuentas (lenguaje, tensión, ritmo…)?
Todo. El equilibrio entre todo eso que enumeras es lo que dota de energía y tensíon narrativa a cualquier historia.
¿El proceso de creación depende de técnica?
Van de la mano. Cuanta más técnica narrativa vas adquiriendo con el paso del tiempo, más complejo y más fácil, a la vez, se vuelve el proceso creativo, porque el número de recursos se multiplica. Es complicado de explicar si no te ves en medio de ese fragor.
¿Tu visión como guionista hace que te plantees una narrativa más visual?
Ayuda, sin duda, pero lo cierto es que la mayoría de los lectores de hoy en día ya pertencen a la generación audiovisual. De los años 60 hasta aquí, hemos vivido en un entorno de cine y televisión que lo empapa todo y que dota a los lectores de códigos narrativos que a la hora de escribir se pueden aprovechar sin que se den cuenta. O, al menos, ese es el plan.
¿Cuáles son los temas principales de esta novela de intriga?
Muy variados: un robo aparentemente imposible, la búsqueda de la propia identidad, la confianza, el amor traicionado, los celos, la lucha entre fe y razón, el conflicto entre deber y autonomía personal…, hay donde escoger.
¿Qué le dirías al lector para que escogiera leer tu novela?
Una sola cosa: que se lea las primeras treinta páginas. Tan solo eso. Si llegado a ese punto es capaz de dejar de leer, este libro no es para él/ella. Pero si no puede parar de leer… entonces estoy seguro de que se lo va a pasar genial con La ladrona de huesos y le va a entusiasmar. Que hagan la prueba. Es un desafío sencillo.
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